Cambiar los hábitos alimenticios no es fácil, pero hay algunos trucos que podés usar para que el cambio sea más gradual y efectivo. Comer mejor beneficia tu salud y la de tu familia.
Por eso, te dejamos 4 consejos que pueden servirte:
1. Incluir más alimentos integrales y orgánicos en nuestra dieta
Los alimentos integrales tienen un bajo nivel de procesamiento y suelen estar libres de conservantes y aditivos. Por eso, el Ministerio de Salud recomienda que todos los cereales que consumamos sean integrales.
Comer productos orgánicos puede reducir el riesgo de enfermedades crónicas como la diabetes, problemas del corazón y el cáncer.
Los vegetales orgánicos están llenos de vitaminas, minerales, fibra, antioxidantes y otros fitoquímicos. El alimento procesado, por otro lado, tiene una cantidad menor de nutrientes debido al proceso al que es sometido, y contiene altos porcentajes de aceites hidrogenados o fraccionados, harinas enriquecidas, azúcares, etc., poco beneficiosos para una vida saludable.
2. Planificá tus alimentos, asegurá tu salud
Sin una planificación de los alimentos, caés en riesgo de comer snacks o platos precocidos, lo que significa más alimentos procesados y con menos proteínas.
Reservá diez minutos de tu fin de semana y sentate a preparar una lista de ideas para tus comidas. Acordate que tenés que incluir frutas y verduras. Todo esto también ayudará a tu economía, ya que gastarás menos dinero en delivery o en comprar comidas preelaboradas.
3. Elegí innovar
Incorporá nuevos ingredientes, asegurate de no comer las mismas verduras todas las noches. Esto hará que tu plato sea más tentador, mientras que también te asegurás de consumir una mayor variedad de nutrientes y vitaminas.
Ponete una regla, tratá de no comer la misma comida dos días consecutivos. Si sobra, siempre se puede congelar y comer la próxima semana.
4. Comé esto, no eso.
Hay tantos alimentos disponibles a nuestro alcance, que resulta difícil evitarlos por completo cuando sentimos hambre o ansiedad. Debemos aprender a reemplazar algunos productos por opciones más saludables. Por ejemplo, en lugar de comprar papas fritas y chocolates, podés optar por nueces, semillas, frutas o frutos secos.
Otro tema clave son las bebidas. Las gaseosas y jugos de frutas contienen altos niveles de azúcar. Tratá de tomar agua. Si no querés tomar solo agua, podés añadir unas gotas de limón para mejorar su sabor.
Además de incorporar alimentos de todos los grupos alimenticios, es muy importante realizar al menos 30 minutos de actividad física por día.
¿Es posible comer de manera más saludable? Sí. ¿Fácil? Eso puede ser discutible, pero el esfuerzo tiene grandes recompensas que podrás ver en tu salud, tu físico e incluso en tu estado de ánimo.
tomado de https://www.metlife.com.ar/


